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8 mar 2010

Abelulú

Abelulú, acrílico sobre tela

Cuando Azul intentaba decir libélula, decía abelulú. Me gustaba mucho como lo pronunciaba. En general, siempre me han sorprendido los niños. Procuro mirar con mucha atención a los niños que por casualidad han sido mis alumnos, o los que veo por la calle, o a los alumnos de Martha, también la pequeña Martina (que nos visitará pronto) o nuestro exvecinito el bebé Brais, Daniel o Azulilla. Creo que cuando un niño descubre el mundo con sus sentidos, acaba reinventándolo como es el caso de las libélulas que se transforman en abelulús.

Pinté esta versión de una abelulú aterrizando en el aeropuerto, al fondo se puede ver la torre de control (pero en esta torre de control, los controladores son luciérnagas que cobran sueldos más decentes que los de AENA) y el gran tráfico aéreo de más insectos voladores. Llueve sobre la pista de aterrizaje. Viene cargada con un saco lleno de corazones, estrellas y tunas blancas.

Esta pintura, la cubrí con otra pintura, así que ya no existe. Y ahora que he estado haciendo y tramando cosas para niños se me ocurrió recuperarlo y aunque sea subirlo a mi blog.



12 oct 2008

Niña Chapulín


La niña chapulín lo pinté para Azulilla, comenzaré por el principio.

Cuando nació hacía unas horas yo había terminado de trabajar en el cine y estuvimos gran parte de la noche recibiéndola. Fui el primero en cargarla.

Desde pequeña entendió que no debía llorar mucho en la noche porque sus padres trabajaban y estudiaban. Creció entre planos de arquitecto, pinturas, guitarras, poemas y libros, música, tiempos difíciles, mucho luchar y gran cantidad de amigos y familia que veló por ella.


Creció lo suficiente para poder caminar y hacer como en los anuncios de American Express, meterse y disfrutar como enana en una caja de cartón en lugar del juguete que venía en la caja de cartón. Fue rival y compañera de la perrita Luna. Juntos empezamos y terminamos de tenerle miedo al mundo. Me enseñó y sigue enseñando a dibujar, a creer en lo increíble y pensar que el mundo es como tu corazón decide que es.

Azul afirma, o afirmaba -no le he vuelto a preguntar- que su identidad secreta es un chapulín, y si ella lo dice ella lo es. Así que es mi chapulín. Hemos bebido leche y comido galletas hasta el hartazgo, hemos visto todas la películas de Rocky y de karate que hasta nos las sabemos de memoria. Nos encanta salir a pasear por la calle de Chapultepec y llorar juntos mientras escuchamos canciones tristes o vemos Titanic.

Vivimos la muerte de mi abuelo, juntos le dibujamos regalos a su tumba y juntos descubrimos a las ballenas y los viajes. Juntos desciframos la distancia y juntos aprendemos a amarnos desde lejos.

Un día memorable, y yo lo viví como la despedida de nuestra vida juntos (es decir, viviendo en la misma casa) fue una de las cosas más maravillosas que me ha regalado este mundo y la vimos Azul y yo. Paseábamos como de costumbre por las calles de Chapultepec, cuando en la distancia,así nada más, una hoja se desprendió de la rama de un árbol y comenzó a caer como bailando en el aire, duró tan poco tiempo, pero fue maravilloso y lo recuerdo todos los días. Al final cuando la hoja tocó el piso, Azul y yo nos miramos y nos dimos cuenta que habíamos descubierto "algo" aun no sé qué, pero lo siento.

Por eso para mí, pintar en un cuadro una hoja que cae es hacerle un homenaje a vivir, a entender, a Azul, al tiempo y al amor, porque todo eso fue lo que sentimos en ese breve momento.

El 18 de octubre cumple 9 años, pintándote es como agradezco que vivas y que seas mi nena.

Gracias Azul.

Feliz cumple.



27 ago 2008

Ay un lugar


Ay un lugar magico ermoso con adas y sirenas pero solo una es muy importante es la princesa del pays de estrellas yamada AZUL

Azul

16 mar 2008

El aroma del mar


El pasado diciembre que supe que expondría en Casa de ensueño el 13 de marzo, estaba en Guadalajara con mi hija Azul; como la exposición se titularía sueños compartidos, le pregunté a ella qué sueños tenía. Me dijo que tener una casa en la orilla del mar.

Así que le pinté el sueño a mi hija, no le hice una casa a la orilla del mar, le pinté el eterno aroma de él. El aroma del mar que jamás se olvida y que vivirá por siempre en su mente.

13 ago 2007

El àrbol y el vagabundo


Una tarde, de las últimas en Guadalajara; se nos apareció a Azul y a mi caminando por la calle de Juárez, el mismo vagabundo que persigue estrellas, solo que no perseguía nada; ahora conversaba con el árbol, frente a él, bueno tampoco es cierto pero deseo creer que era así.

Conozco a una mujer que los besa, conozco a una hermosa niña que al dibujarlos los iguala en su perfección y a mi me cura el alma verlos.

Lo que pinté es un “gracias” al árbol y un gracias al vagabundo por recordarme todo lo que significan para mi.

13 jun 2007

Azul en el sillón


Una sala de una casa como todas, sentada ahí el ser más hermoso que han conocido mis ojos la niña / Azul, y comprendo lo que significa la presencia y el ofrecer un "siéntate" o la palabra "estar" o "ya no estar" o "estar lejos", es decir en ocasiones el sillón con alguién, otras solo, sin ser usado ni ofrecido. O lo que es peor sin sillón.

Porque no cabe en la mudanza.

12 may 2007

A punto de develar la felicidad a una niña

Doy por entendido que siempre está ahi (la felicidad), solo es cuestión de descubrirla, pero no es cosa fácil, es mucho más sencillo intentar dársela a tu hija o a tu madre o a tu esposa. Creo que por eso no funciona o no me convence.

La he buscado mal porque en inicio es en primera persona, y después se podrá develar a quién sea. Ese monstruo rojo soy yo, él si la conoce, el vive eternamente feliz, devoto de la vida y en ocasiones se me mete, pero cuando no, disfruto su ausencia.


Como sea la intentaremos encontrar y haremos fiesta.

12 mar 2007

Conversando con Hope


Este cuadro se llama conversando con Hope, Hope es la catarinita voladora de colores y el que está conversando soy yo, La catarinita está muy feliz escuchando mis problemas y dándome soluciones para ellos, yo bebo café y me tomo muy en serio lo que digo -como todos los adultos- (por cierto lo que se ve sobre mi camisa azul es mi corazón, a flor de piel para Hope) y al fondo hay una ventana , donde pasó, pasará y pasan muchas cosas significativas. Sencillamente es una foto de mi vida junto a mi hija Azul, a la que le copio sus dibujos, sus conceptos de la vida, sus chistes, pues desde que nació me ha hecho creer en muchas cosas, principalmente en mi.