12 oct. 2008

Niña Chapulín


La niña chapulín lo pinté para Azulilla, comenzaré por el principio.

Cuando nació hacía unas horas yo había terminado de trabajar en el cine y estuvimos gran parte de la noche recibiéndola. Fui el primero en cargarla.

Desde pequeña entendió que no debía llorar mucho en la noche porque sus padres trabajaban y estudiaban. Creció entre planos de arquitecto, pinturas, guitarras, poemas y libros, música, tiempos difíciles, mucho luchar y gran cantidad de amigos y familia que veló por ella.


Creció lo suficiente para poder caminar y hacer como en los anuncios de American Express, meterse y disfrutar como enana en una caja de cartón en lugar del juguete que venía en la caja de cartón. Fue rival y compañera de la perrita Luna. Juntos empezamos y terminamos de tenerle miedo al mundo. Me enseñó y sigue enseñando a dibujar, a creer en lo increíble y pensar que el mundo es como tu corazón decide que es.

Azul afirma, o afirmaba -no le he vuelto a preguntar- que su identidad secreta es un chapulín, y si ella lo dice ella lo es. Así que es mi chapulín. Hemos bebido leche y comido galletas hasta el hartazgo, hemos visto todas la películas de Rocky y de karate que hasta nos las sabemos de memoria. Nos encanta salir a pasear por la calle de Chapultepec y llorar juntos mientras escuchamos canciones tristes o vemos Titanic.

Vivimos la muerte de mi abuelo, juntos le dibujamos regalos a su tumba y juntos descubrimos a las ballenas y los viajes. Juntos desciframos la distancia y juntos aprendemos a amarnos desde lejos.

Un día memorable, y yo lo viví como la despedida de nuestra vida juntos (es decir, viviendo en la misma casa) fue una de las cosas más maravillosas que me ha regalado este mundo y la vimos Azul y yo. Paseábamos como de costumbre por las calles de Chapultepec, cuando en la distancia,así nada más, una hoja se desprendió de la rama de un árbol y comenzó a caer como bailando en el aire, duró tan poco tiempo, pero fue maravilloso y lo recuerdo todos los días. Al final cuando la hoja tocó el piso, Azul y yo nos miramos y nos dimos cuenta que habíamos descubierto "algo" aun no sé qué, pero lo siento.

Por eso para mí, pintar en un cuadro una hoja que cae es hacerle un homenaje a vivir, a entender, a Azul, al tiempo y al amor, porque todo eso fue lo que sentimos en ese breve momento.

El 18 de octubre cumple 9 años, pintándote es como agradezco que vivas y que seas mi nena.

Gracias Azul.

Feliz cumple.



2 comentarios:

Anónimo dijo...

Felicidades para a Nena Griliño, e que cumpras moitos máis...

Biquiños entre Azuis ;-)

Anónimo dijo...

Fue muy especial para mí ver cómo surgió este cuadro, de principio a fin... desde ir a comprar el bastidor hasta colgarlo en la galería de mis primos, pasando por lo más importante, que ha sido pintarlo con tantas emociones, entre ellas darle vida a esos lindos ojos de Chapulín... Felicidades!!

MAzul.