19 ene. 2021

Nos queremos vivas

Nos queremos vivas*. Acrílico sobre lienzo; 16 x 27 cm.

Uno de los últimos cuadros de Frida fue un bodegón, lo pintó muy medicada, se nota en la pincelada, lo terminó poco tiempo antes de morir y puso una leyenda en él: "Viva la vida".

He recreado el cuadro, pero la frase la he cambiado por una que refleja mejor la realidad mexicana: "Nos queremos vivas".* 

*La artista Elizabeth Ross hace más de 10 años, difundió esa frase por distintos lugares del mundo, utilizando a los árboles como soporte.

 
 
Fue un cuadro que requirió muchas manos de pintura, para poder conseguir los amarillos del mango y de la carambola. Le invertí mucho tiempo.


 
El lienzo tenía texturas de prueba, por eso estaban sin un sentido definido, entonces fueron esas protuberancias las que utilicé para componer las agrupaciones de frutas.
 
 
Utilicé frutas que Frida había pintado en algunos de sus cuadros.

Llevo muchos años documentándome sobre Frida, su vida, su obra y su contexto. Con cada nuevo libro, revista o documental que veo, aprendo cosas nuevas. Lo último fue en una revista de National Geographic. Ahí cuentan que Frida una semana antes de morir organizó un banquete de esos legendarios que solía hacer, ese en particular fue memorable, porque fueron muy felices, los difrutaron como el último, porque en el fondo todas sabían que era una despedida.

 

31 dic. 2020

Aquella mañana fue como si recuperara si no la felicidad, sí la energía...

 

"Aquella mañana fue como si recuperara si no la felicidad, sí la energía, una energía que se parecía mucho al humor, un humor que se parecía mucho a la memoria".

Roberto Bolaño del libro "Llamadas telefónicas". 

Cuando leía el libro y encontré esa frase del chileno Bolaño, me gustó tanto, que pensé en hacer un cuadro con ella. Es optimista, pero sobre todo porque es pragmática y real.

Además "la mañana" siempre me ha resultado esperanzadora, que se haga la luz es un privilegio. Hay un poema de mi padre que dice:


Sino para vivir he nacido...
para mirar y contar un montón de cosas
par ver el mundo rosa
luego....
cambiarlo de colores
para dejar un piano en una isleta
y esperar el concierto de sirenas
.... el rumor del mar ....
y la noche brutalmente estrellada....
así... ahí danza el alma.... ahí muere el cuerpo
luego.... me vuelvo sólo estrella.

(Anastasio José Mora)

Pinté un o una cosmonauta, vestida de estrellas, dejando estrellas por donde pasa y con una casco florido que le recuerda que vive.


"Aquella mañana fue como si recuperara si no la felicidad, sí la energía..." Acrílico sobre lienzo; 20 x 20cm.

Si lo quieres está disponible. Aquí toda la información.

27 nov. 2020

Poesía de luz

En 2016, en México una amiga me encargó una ilustración para su tarjeta de presentación. Le hice "Sabes qué Hacer con tu luz", le gustó pero no quería que se viera ella en la tarjeta, así que le hice otra propuesta, que al final fueron tres más. Me dijo que le gustaron, que luego me decía con cuál se quedaba, y que la esperará un poco para pagarme. Nunca más volvió a responder. 

La serie me gustó tanto, que la usé para presentar a varios concursos, uno de ellos pedía cinco ilustraciones, así que le añadí la de "El faro es tu ventana". Al final las he vendido casi todas, solo me queda disponible "Anidando la luz".

Las bombillas o focos me fascinan, encendidos, apagados, descompuestos o sin estar. Sus posibilidades dan mucha información en el cuadro. Por eso le llamé "Poesía de luz".

Sabes qué hacer con tu luz
 

Anidando la luz

 

 El faro es tu ventana

Dejaré la luz encendida, para cuando llegues veas la silla roja

 

Migración de bombillas

8 nov. 2020

La formidable batalla


La formidable batalla; 24 x 19 cm. 2020.

"Imagina una fachada siglo XVI, zaguán de madera, columnas con un arco, un solo piso, banqueta de laja, con guarnición de laja, en la banqueta un poste de luz antiguo, con un farol debajo, una banca, un hombre sentado, arriba de él, una nube lloviendo. El señor se mezcla con el haz de luz. En el arrollo agua corriendo y en primer plano navegando un barco de papel periódico.

El orden por planos sería: Arrollo, barco de papel, hombre sentado, banca, nube con lluvia, haz de luz, poste, banqueta, fachada, columnas y arco, por último, profundidad del zaguán de madera." 

Así fueron las indicaciones para pintar el cuadro. Es un ejercicio de "teléfono descompuesto", empezó con escribir lo imaginado, después yo lo leí, y había que traducir en imágenes lo leído, para después pintarlo. 

Estoy convencido que el resultado esperado era otro, pero el que hice también le gustó.

Pintar una fachada y una calle de la ciudad de Puebla, es un regalo en sí mismo, es mi ciudad favorita, es preciosa. El resto de imágenes recurrí a la calle donde vive mi abuela, pinté a mi bisabuelo zapatero. Un zapato, las grietas de los muros, los postes de madera viejos y sucios. La profundidad de las legendarias vecindades.

Lo titulé "La formidable batalla". Porque las batallas para existir, siempre son formidables.

La luz de la farola conversando con la nube

Mi bisabuelo zapatero

El barco de papel era el motivo principal

El poste de madera


La humedad 

La lluvia solo moja al que quiere se mojado


Un buzo 

Maraña de cables y hierbas

17 sep. 2020

Lucharán a 2 de 3 caídas sín límite de tiempo

2 de 3 caídas sín límite de tiempo, acrílico sobre papel, 90 x 60cm.

La lucha libre me encanta, desde pequeño me gusta. Iba a la Arena México o a la Arena Puebla a ver las luchas, mi papá dice que me subía la butaca, levantaba el puño y les gritaba a los rudos "¡Cobarde, cobarde!, ¡Déjalo, suéltalo!" para que dejaran en paz a los técnicos. Siempre me han indignado las injusticias.

Todos los domingos al medio día las daban por televisión (incluso no sé si sigan haciéndolo), procuraba no perdérmelo, Octagón, Atlantis, el Perro Aguayo, el Rayo de Jalisco, el Último Dragón, Blue Demon Jr, el hijo del Santo, eran mis favoritos y los que más me emocionaba ver luchar.

Mi tío Luis siempre me decía que eso era una farsa, que era una pantomima, que no era un deporte, era una representación. Algo de razón tiene, pues sí que es una representación del bien y del mal. Los técnicos, pelean con recursos legales, en cambio los rudos, usan cualquier artimaña para ganar. Son pícaros, inteligentes y hábiles, en ocasiones tienen al referí de su parte, y les solapa sus triquiñuelas.

La mayoría de las veces los rudos ganan haciendo trampa. Es un espectáculo sencillo, eficaz y donde estiran los arquetipos todo lo que pueden, por eso a lxs mexicanxs nos gusta tanto, es como nuestro día a día.

Los microbuseros peleando unos con otros para conseguir más pasaje, cometiendo infracciones y haciendo violentos giros para ganar, lxs abogadxs de los juzgados pidiéndote el "aliciente" para agilizar el trámite, los de tránsito deteniéndote y estrechando tu mano para recibir el billete de la mordida, los policías cobrando a los negocios del barrio la cuota reglamentaria para seguir cuidándoles. Todos ellos rudos. Todos ellos cobardes. Como en la lucha libre, en la vida.

Cuando comencé el cuadro no sabía qué hacer, solo quería manchar un papel gigante la noche del 31 de diciembre del 2016, eso hice, manché con brochas, cuchillos y tenedores el fondo, después hice el rostro. Unos años después lo retomé y lo convertí en la máscara de uno de los luchadores más legendarios de México y del mundo: El Santo. Sé de buena fuente, porque le conoció, que era un buen humano. Decidí acabarlo tres años después. A mucha gente que lo ha visto no le gusta. A mi sí. 

¿Cómo no gustarme, si es un luchador?








 

8 ago. 2020

La era está pariendo un corazón


Silvio Rodríguez, hace canciones muy raras, por eso me gusta. Te llena la cabeza de imágenes y metáforas, con tantas lecturas que sus canciones siempre tratan un poco de todo, además de lo que él pensó. 

En "La era está pariendo un corazón" habla de no quedarse inmóvil ante las injusticias y el sufrimiento de los demás, da igual a donde haya que ir, o lo que haya qué hacer para evitarlo. Es lo que llaman en política el "Internacionalismo", yo prefiero llamarlo empatía deslocalizada.

Por eso el estribillo que dice "Debo dejar la casa y el sillón. La madre vive hasta que muere el sol, y hay que quemar el cielo si es preciso, por vivir, por cualquier hombre del mundo, por cualquier casa." Habla de eso, del activismo, del no ser indiferente, de "hacer" para cambiar las situaciones injustas.

Siempre quise pintar a la Era pariendo un corazón, así que elegí al sofá, y como en la canción hablaba de desplazarse a cualquier parte donde hiciera falta, pues le puse alas y volando. Haciendo, volando, cambiando.



Descubrí en un blog donde explican las canciones de Silvio, que: Una parte de la canción está inspirada en la carta del Che a sus hijos, cuando dice "Sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo, cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo".


Aquí una versión tocada en vivo.  


8 jul. 2020

Más de mil ilustraciones publicadas en Boreal casi siete años después

Así es la portada de Boreal el día 8 de julio de 2020

En septiembre de 2013 Fernando Prado (músico e ilustrador) y yo comenzamos con www.boreal.com.es un proyecto en donde la ilustración y el texto narraran a la par la actualidad, la más significativa según nuestro criterio. Casi de inmediato se sumó al proyecto Marthazul, como colaboradora, pero también como correctora, opinadora y editora.


Poco a poco se fueron incorporando más ilustradoras y articulistas, hemos tenido más de 20 colaboradorxs invitadxs que puedes ver en este apartado de la web de Boreal y esperamos seguir sumando.


1,011 post publicados
El material que hemos generado después de casi siete años y más de mil ilustraciones después, es considerable y abarca toda clase de temas, que cuando exploro la web, a menudo me asombro de encontrar posteos sobre temas de los mas variopintos.

Algunos tristísimos como el que hizo Fernando sobre el migrante que cocinó un perro callejero porque no tenía otra cosa para comer. Otros valientes y necesarios como el que hizo Marthazul sobre su compañero de clase brutalmente asesinado, y del que la prensa local después de tantos años, no publicaba nada, siendo aún un crimen sin resolver. Pero también tenemos historias inspiradoras como la del niño Yostin que en plena inundación salvó a todos los animales que pudo, siendo una especie de arca de Noé contemporánea. Una de las más simbólicas para mi, fue narrar el día en que Ascensión Mendieta pudo enterrar a su padre Timoteo Mendieta (víctima del franquismo) después de décadas de buscarlo.


Nos dimos cuenta de que tratábamos con más frecuencia temas sobre el feminismo, el animalismo, el ecologismo, antirracismo y migración. Por lo que cada año agrupamos 14 ilustraciones y fragmentos de textos que publicamos en Boreal, para hacer "La Calendaria", que es de las publicaciones que más feliz me hacen.


También hacemos chapas significativas y "reflexionadoras", por lo general las damos junto a la compra de las Calendarias.


Y así sin ser conscientes de ello ya hemos diseñado durante cinco años consecutivos la Libreta menstrual. Por lo general ilustradas con trabajos previamente publicados en Boreal.




Hemos podido participar en exposiciones sobre temas sociales en algunas ciudades de México, en varias ciudades de USA, como la del cartel de Nueva York en recuerdo a los estudiantes asesinados en Ayotzinapa.

Otras veces encontramos en la red nuestras ilustraciones e incluso nuestros artículos traducidos al inglés, al francés o al italiano.



En el sexto aniversario hice unas imágenes contando curiosidades de Boreal. 

Cada semana desde hace casi siete años hacemos Boreal, y todo apunta que la próxima semana también. Gracias por leernos, visitarnos y apoyarnos.





4 jun. 2020

Reconstruyendo "Los caminos de la vida"

Creo que es imperativo volver una y otra vez en el tiempo, aunque habitemos el ahora con intensidad, explorar nuestro pasado siempre nos lleva a nuevos lugares. Por eso pinté la serie de Tlakati de 38 cuadros, que son 38 recuerdos que quería dejar ahí para verlos y reelerlos cuando me apeteciera volver. Nuestra experiencia y conciencia, son las herramientas que tenemos para modelar el presente y el futuro, con cuidado y respeto.

De tanto esforzarme por recordar, el año pasado que volví a México, me di cuenta de que nunca es suficiente, es como el cuento de Borges, donde el protagonista no entiende porque una "hoja" de un manzano se llama igual que la "hoja" de un roble sin son tan distintas y eso le desespera, por eso nombra todo, haciendo diferencias, inventando palabras y recordando cada nombre particular. Lo mismo me pasa, solo que yo no tengo memoria para tanto recordar.

Hace dos años pinté y escribí sobre la canción de "Los caminos de la vida" en Boreal, como parte de este ejercicio de "recordar" he reconstruido los hechos con fotos.


Mi papá, yo, Marta y Daniel, bebiendo café en una terraza de la ciudad de Puebla en el otoño de 2019, la foto la hizo mi hermano.

"Los caminos de la vida"

Era de noche, y mi padre me dijo que tenía hambre, que le apetecía llevarme a cenar unas deliciosas cemitas poblanas. Vivíamos junto al casi recién inaugurado periférico de la ciudad de Puebla, era una enorme urbanización del INFONAVIT donde había mucha gente, así que sobraban los lugares cercanos donde cenar. Fuimos a un pequeño local donde había mesas y sillas de metal, de las que te da Coca-Cola, la televisión estaba encendida pero en silencio (con algún resumen deportivo), la música a todo volumen con algo de cumbia, salsa, o vallenato, los ritmos tropicales que aman en Puebla. De donde yo venía, esos géneros no eran tan populares, prácticamente no se escuchaban.

Mientras cenábamos sonaba el coro “Los caminos de la vidaaaa… no son cómo yo creía, no son cómo yo pensaba…“, mi padre que es un gran observador, vio mi cara de “circunstancia (prejuicio)” al escuchar esa música, y me dijo: “Augusto hay que saber escuchar de todo, cumbia, vallenato, comer de todo, ver de todo, leer de todo, el misal y hasta el bote del shampoo, de lo contrario andarás por el mundo con los ojos medio abiertos, sin conocer cosas bellas, sensibles, inspiradoras, interesantes o no, pero no lo sabrás, hay que andar por el mundo con la disposición a ser sorprendido, debemos andar siempre con la boca abierta. Los buenos artistas deben de ser capaces de ir más allá de sus prejuicios. Tu trabajo tendrá sentido cuándo seas capaz de ver y contar historias en donde no hables en primera persona.”

La canción seguía sonando en aquel entrañable lugar, y las palabras que me dijo, siguen sonando aquí en mi cabeza.

Siempre que escucho esa canción pienso en ello. Muchos años más tarde Vicentico, el vocalista de “Los fabulosos Cadillacs” pensó igual que mi padre e hizo su propia versión de aquel maravilloso vallenato: “Los caminos de la vida”.


La ilustración que hice para Boreal, recrea una mesa de una cenaduría de esas maravillosas que hay en México y que extraño tanto. Una mesa llena de caminos, de historias y de encuentros.

Busqué en google maps la calle donde yo creo que se ubicaba la cenaduría, incluso no sé si sea ese local debajo del letrero que dice "vídeo".

Aprovechamos nuestra estancia en Puebla para grabar a Anastasio José Mora (que es mi padre) hablando sobre la vida.




Esta es la versión de Los caminos de la vida de Vicentico. ¡Es preciosa!

11 may. 2020

Camino a casa

Camino a casa, pintura acrílica sobre jerga, 30 x 30cm. Guadalajara 2016



En el fin de año de 2007, pasé un par de semanas en casa de mi abuela materna en Guadalajara. Yo ya vivía en Tepic y hacía unos días acababa de acompañar a Marthazul al aeropuerto del DF para que volviera a Galicia. Un abogado me había hecho un encargo, era un tríptico, a partir de un primer cuadro que me había comprado con anterioridad, me pidió que le hicera la continuaciónFue un diciembre muy frío, y pinté el encargo en la cochera al semi-descubierto, con guantes y chaqueta durante diez días seguidos.

Nueve años después en el 2016 fuimos a México de "vacaciones" y a hacer algunos "trabajillos", coincidió que teníamos unos días "tranquis" para pintar y así lo hicimos. Marthazul y yo pintamos cada una un cuadro, los lienzos eran reciclados y la tela que elegimos era muy peculiar, la compramos en el centro de la ciudad, era la típica tela que llaman jerga, una tela que se usa para fregar los suelos o para hacer trapos para la limpieza.

Era de franjas de colores, así que jugué con las formas y los tonos. Hice una casa, una ballena, un sofá, un árbol, estrellas, humo y el mar. La titulé "Camino a casa" porque la casa de mi abuela materna, es un poco también mi casa, ahí viví de niño y en esa misma cochera donde pintamos, jugué tantas y tatas veces.






Marthazul y yo, aprovechamos unos bastidores que habíamos dejado en el 2009, para hacer un par de cuadros nuevos. El de ella se lo compraron casi al momento de firmarlo, el mío lo dejé ahí para participar en la Bienal de Atanasio Monroy, ahora está en la cocina de la casa de mi mamá.


Mi abuela materna Coco Mamá, leyendo un libro con nosotras, mientras pintábamos en la cochera de su casa, en la primavera de 2016.