8 mar. 2010

Abelulú

Abelulú, acrílico sobre tela

Cuando Azul intentaba decir libélula, decía abelulú. Me gustaba mucho como lo pronunciaba. En general, siempre me han sorprendido los niños. Procuro mirar con mucha atención a los niños que por casualidad han sido mis alumnos, o los que veo por la calle, o a los alumnos de Martha, también la pequeña Martina (que nos visitará pronto) o nuestro exvecinito el bebé Brais, Daniel o Azulilla. Creo que cuando un niño descubre el mundo con sus sentidos, acaba reinventándolo como es el caso de las libélulas que se transforman en abelulús.

Pinté esta versión de una abelulú aterrizando en el aeropuerto, al fondo se puede ver la torre de control (pero en esta torre de control, los controladores son luciérnagas que cobran sueldos más decentes que los de AENA) y el gran tráfico aéreo de más insectos voladores. Llueve sobre la pista de aterrizaje. Viene cargada con un saco lleno de corazones, estrellas y tunas blancas.

Esta pintura, la cubrí con otra pintura, así que ya no existe. Y ahora que he estado haciendo y tramando cosas para niños se me ocurrió recuperarlo y aunque sea subirlo a mi blog.



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