13 may. 2015

El árbol de las hojas y raíces de estrella formando constelaciones

El encargo era hacer una ilustración sobre "Las Constelaciones Familiares", recurso o terapia de la psicología que según dicen es muy efectivo. Oralice, la psicóloga que me lo encargó, es pionera en este tema (y en otros tantos) en Galicia, tanto en explorar como en utilizar las Constelaciones.

Debía ser un árbol que demostrara fortaleza, que se le vieran las raíces y que fueran evidentes sus proyecciones familiares.

Por eso hice a una mujer masculina o a un hombre femenino, eso lo decide quién lo ve y así queda legitimada la fuerza del espíritú humano y no una cuestión de género, que está vestida o vestido con ropa cómoda, con ropa de trabajo, usada, de hace tiempo, sin frivolidades. La fuerza no la representa el espesor del tronco del árbol pues no se ve, la fuerza está representada por la posición erguida y desafiante a la gravedad del tronco humano. Los pies bien puestos sobre el suelo exterior, pero bien asido a la tierra fértil por las raíces, representa el origen, el pasado, aquello que nos sostiene, y en cada entramado de raíces hay estrellas, que forman constelaciones. Las estrellas están compuestas de la misma materia que nosotros y que todo lo demás. 

Los brazos firmes y hacia el cielo, al unísomo que las ramas, son la proyección de las raíces, porque los árboles, como nosotros, crecen proporcionalemnte hacia arriba y hacia abajo. Las ramas tienen hojas en forma estrella (recuerdan a unas que hay por aquí) y forman también constelaciones. Es el reflejo de la tierra.

Por último, la mujer-hombre también tiene cabellos de hojas de estrella. En la mano izquierda sostiene una manzana que representa la sabiduría, y que como cualquier fruto, crece de una flor bien alimentada e iluminada; en la mano derecha sostiene un nido con un huevo, que representa aquello que se espera, aquello que se busca y que llegará.

El cielo es azul, porque es de día y hay sol, para ver claramente.




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