9 abr. 2010

Huelga de hambre

Tinta de chopo con tinta china sobre papel


Hablar de Cuba, es como hablar de fútbol, de religión o de política, nunca nos pondremos de acuerdo.

Me parece sorprendente la capacidad del cubano para sobreponerse de la adversidad, para de la nada, hacer, inventar y conseguir todo, para darle nueva vida a algo que creíamos perdido, una nueva sociedad, un socialismo que sigue andando de milagro como los coches que circulan en la Habana.

Admiro mucho a Fidel como lo hará gran parte de mi generación (que no ha conocido en carne viva las revoluciones, sólo sus consecuencias), las anteriores y las que vengan, admiro el sueño que persiguen. También admiro mucho a Fariñas porque él junto a mucha gente no está de acuerdo con el sistema, ni con su clase política, ni con Fidel, ni con su hermano, ni con el sueño que persiguen todo ellos.

Es una nueva lucha, una nueva resistencia, una nueva recreación de la desobediencia social que tan buen resultado le dio a Ghandi. Diversas huelgas de hambre, en distintos puntos del planeta al unísono y cubiertas en línea, in situ y en vivo, en twiter, facebook, blogs, en youtube y un largo etcétera. Junto a ellos blogeros reaccionarios, músicos levantando a su pueblo con reguetón, damas de blanco ganando simpatías en todos lados, estrellas mediáticas pronunciándose desde sus mansiones de Miami. Peticion de revoluciones después de la “r”, de la misma persona que antes cantaba fusil contra fusil. Pero a diferencia de tantos otros enfrentamientos de una parte del pueblo inconforme con sus gobernantes, es que no existe la herramienta del consenso, de las votaciones, de los golpes de Estado, de los pliegos petitorios. En un bando sólo hay palabra escrita, difusión, manifestación con más impacto fuera de la Isla que dentro de ella, huelgas de hambre solicitando libertad para presos de conciencia en estado disminuido de salud; es por eso la importancia de los medios en todo esto, y del otro bando unos revolucionarios muy cansados y viejos, muy difamados y difuminados que han perdido su gran arma: los extremos, la guerra fría, una Rusia disminuida, ya sólo les quedan aliados bravucones como Chavez.

Lo único que puedo pronosticar y es lo que decía mi abuelo, los malos ganan cuando son más que los buenos, sólo habrá que definir papeles, en caso de que los hubiera.

Dibujé a muchos protagonistas de esta historia, en un extremo Fidel sobre las nubes dando un discurso mesiánico y condenando al “imperio neo liberal de todo esto”, en el otro, Fariñas delgado con hambre de todo tipo, las damas de blanco combinándose con el paisaje y los más importante de todo, abrazándolos a ellos, la esencia del pueblo cubano que es el mismo pueblo cubano.

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