24 may. 2018

Lecciones de vuelo


Lecciones de vuelo. Acrílico sobre lienzo; 16 x 27 cm, 2017


Hace años escribí una serie de poemas para una amiga de la infancia que murió a sus 18 ó 19 años, no lo sé con precisión. Iba en un coche con su novio y tuvieron un accidente, él sobrevivió, ella no.

Un día de verano, de esos en que bajábamos a jugar al patio de los edificios de Concepción Beístegui en la ciudad de México, yo traía puesta mi camiseta de rayas rojas y blancas, era mi favorita, aún lo es - son. A ella le gustó y yo se la regalé. Una de las últimas veces que la vi, la traía puesta.


"De blanco y rayas rojas" 

Toc, toc, y un desliz. Toc, toc y un desliz, no pude evitar asomarme desde aquel cuarto piso, del cuántico edifico anaranjado de la colonia Narvarte.

Abajo, una lejana figura, de blanco y rayas rojas, danzaba con los patines en la superficie gris del estacionamiento.

Sabía que sabía que la miraba.

Entonces le quedaban un puñado de veranos más.


Siempre que pinto esa camiseta, lo hago para recordarme que ella murió y que yo estoy vivo. Que ella murió y el resto de sus amigos y amigas de la infancia estamos vivos. Porque vivir es cosa seria. Y no hacerlo es silencio, pero el silencio de la ausencia, tristísimo silencio.


Pasan los años y sigo sin asimilar que ya no está. Se llamaba Salma. 


Vivir es nuestro vuelo.


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