26 feb. 2016

Mar adentro


Mar adentro

Mar adentro,
mar adentro.

Y en la ingravidez del fondo
donde se cumplen los sueños
se juntan dos voluntades
para cumplir un deseo.

Un beso enciende la vida
con un relámpago y un trueno
y en una metamorfosis
mi cuerpo no es ya mi cuerpo,
es como penetrar al centro del universo.

El abrazo más pueril
y el más puro de los besos
hasta vernos reducidos
en un único deseo.

Tu mirada y mi mirada
como un eco repitiendo, sin palabras
'más adentro', 'más adentro'
hasta el más allá del todo
por la sangre y por los huesos.

Pero me despierto siempre
y siempre quiero estar muerto,
para seguir con mi boca
enredada en tus cabellos.




La obra de Ramón Sampedro me conmueve, y sobre todo el poema de "Mar adentro", es bellísimo, es aromático, frío, atlántico, desgarrador y luminoso. 

Cada vez que vuelvo a ver la película que hizo Amenábar sobre Sampedro, la entiendo y me asombra más.


 "Yo pienso que un amigo, si es amigo, no me impondría nunca sus convicciones por encima de las mías, porque entonces no habría respeto y amistad, sino dominación". 




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