29 sep. 2010

Derecho a huelga, derecho a trabajar, derecho a soñar.

Tinta de chopo con tintta china sobre papel


No somos un número de seguridad social, tampoco somos uno más anotado en la lista del paro.

Nuestra aportación al mundo no son las utilidades de la empresa en la que trabajamos.

Nuestra felicidad no es proporcional a nuestra declaración de impuestos. Nuestro paso por la historia no es nuestro historial de crédito. El producto interno bruto de los países donde vivimos no es el reflejo de la riqueza que generamos.


Nuestras inquietudes, dudas e incertidumbres no se resuelven llamando a los teléfonos de atención al cliente, ni a la oficina del consumidor.


Nuestra historia personal no es nuestra vida laboral. Nuestra ambición no consiste sólo en escalar puestos en las cadenas de mando de nuestros empleos.

Cuando estamos inconformes, cuando queremos revelarnos, no somos uno más en las estadísticas de trabajadores que van a la huelga.


Cuando decimos que tenemos anhelos, sueños y aspiraciones no sólo nos referimos a cambiar de empleo, a tener una mejor remuneración económica por lo que hacemos, o convertimos en jefes, patrones o hacernos autónomos.

Nuestra capacidad mental es brutalmente mayor que lo que debemos aprender en los manuales operativos.

Cuando estamos tristes, preocupados, enojados o decepcionados se refleja en otros tantos espejos, y no únicamente en la productividad o rendimiento laboral. Somos mucho más que eso, nuestra vida es más compleja, nuestro espíritu es amplio, infinito en expansión.

Somos seres creativos, sensibles, perdonen la obviedad, somos humanos, humanos llenos de sueños.


Si salgo a la calle a manifestarme no es que me una a la huelga, sólo quiero recordar lo que verdaderamente
soy y lo que verdaderamente anhelo.

2 comentarios:

Penélope Sierra dijo...

Muy bueno, desde luego ayer nos olvidamos del sentido común y arrastramos todo lo que nos hace simples e injusto.

Tu libertad, y tal y como lo has contado es la verdadera.

Un abrazo

Augusto Metztli dijo...

Hola Penélope.

Yo creo que lo importante de ayer era hacer lo que queriamos hacer y no lo que nos obligaran a hacer.

Por ejemplo los piquetes que te cerraban el negocio o te amenazaban para que no fueras a tu trabajo. O los empresario como los del Mercadona que le dijeron a los trabajadores que si se unían a la huelga los pondrían en un lista negra.

Justo esa libertad de la que hablas.

Un abrazo para tí también.