26 may. 2009

Soy un pobre venadito...


Llevamos cinco días pintando los murales en el Chilam Balam, hemos comido la misma cantidad de veces comida mexicana deliciosa y una de las noches hasta coincidio que escucharamos a Lila Downs en vivo.

Extrañamos mucho México, así que estamos inventando de todo para poder ir, pero por el momento estamos construyendo un mural huichol. Recreando y reinterpretando la magía milenaria que resulta no ser magia sino realidad.

Creo que ambos, Martha y yo, estamos pintando felices, con un nacionalismo en las entrañas ingenuo pero sincero. A esa conclusión llegué después de ver a Marthazul comer totopos, enchiladas, tostadas, pozole, gringas, chalupas y chiles chipotles rellenos de queso, con una cara de - esta de pocamadre esta comida- y que con su pintura logró la mirada, el poder y la sutileza del pobre venadito que habita en la cerranías.

Detalle del mural, rostro de venado hecho en su totalida por Martha a partir de una imagen huichola del venado.


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