26 ene. 2009

Ilia lo cotidiano

Ilia lo cotidiano fue una serie de pinturas que hice en 2006 para mi primera exposición en la galería Casa de Ensueños art gallery (galería que por la crisis del 2008 suspendió sus actividades).

La idea fue, pedirle a una mujer, joven y tapatía (de Guadalajara) que me permitiera pintar once episodios de un día de su vida. A partir de ahí el ejercicio comenzó con largas charlas sobre su pasado, ver todas sus fotografías guardadas en álbumes y cajas de zapatos. Conocer las historias de sus vestidos y blusas. Vivir el aroma de su cocina mientras cocinaba sus peculiares menús, desde luego comer juntos.Ver sus libros favoritos y descifrar sus rituales.

El nombre de ella no lo puedo decir, desde luego no es Ilia...

El resultado son las siguientes pinturas en pequeño formato.



La primera obra de la serie, es la presentación de Ilia, cubierta con una cortina roja y vestida con su largo vestido blanco. En el sofá estoy yo viendo la escena.



La casa donde vive ella



Amaneciendo con una lluvia de corazones y bajo su cama un universo con chapulines, orugas, antepasados y abuelos muertos...

Flores nacidas de abuelos y antepasados muertos.




Bañándose con agua y de universo, así como solo viven las mujeres que parece que hacen una cosa pero lo que verdaderamente están haciendo solo lo saben ellas y la profundidad de su espíritu



En el ritual más misteriosos de todos, ella frente al espejo.



Rumbo a su trabajo


Ella y su voz



Este es de mis favoritos, la hora de la comida, sola en la mesa y en otro plano la Virgen de Guadalupe y Hope.



Regando las plantas que habitan los cientos de macetas de su patio



Leyendo a Alessandro Baricco, que en ese entonces era su autor favorito.



El último de la serie, habla de la noche, cuando ella duerme.

Pero aunque pueda parecer absurdo de tanto convivir y ver la vida de alguien, uno acaba por pensar en su propia vida y en lo que las contiene: el universo.




1 comentario:

lizeth dijo...

que bonita forma de trabajar y de pintar, cómo te has dejado en nosotros a través de tus pinturas. Gracias Augusto. . .