20 mar. 2008

Conversando con don Ramón ( Papamón)


Una noche de noviembre, soñé que llegaba a la casa de mis abuelos. Caminaba hasta llegar al estudio de mi abuelo (y que previo a su muerte sirvió de habitación con cama de enfermo). Lo veía sentado en el sofá con su carita de pícaro de siempre y se me llenaban los ojos de lágrimas porque sabía que estaba muerto y que todo era un sueño. Es decir que tenía sin verlo más de dos años. Como cuando dejas de ver a un viejo amigo.

Le di el abrazo más grande, más fuerte y más profundo que jamás di y lloré y lloré hasta despertarme y seguir llorando brutalmente feliz, como debe de ser después de ver en vida a un muerto. Hoy mi abuelo que fue como mi padre cumple tres años de haber muerto.

Este invierno antes de año nuevo le pregunté a mi madre que cuál era su sueño y me dijo que quería escuchar cantar y tocar el piano mi abuelo, platicar con él, escuchar decir sus chistes y recitar poemas, como cuando vivía. Le pinté su sueño.


El cuadro se llama conversando con Don Ramón. Papamón para mi.
Mi madre sentada en el banco, hablando con el corazón de mi abuelo, que gira y gira como era él; atrás de ella el piano del abuelo, en la sala de siempre.

Un abrazo para él, con mucho cariño, como los que te daba vivo, como los que te doy ahora muerto y como los que te doy vivo después de muerto.


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