27 ago. 2007

Sin salir lastimado


Sin salir lastimado, así se titula, me gusta, porque yo estaba firmemente convencido de que los paraguas aunque es clara su función, no deberían existir; mojarse en la lluvia es de las cosas más espectaculares que hay. Cuando pongo un paraguas en una pinturita usualmente protege de la lluvia o de las tormentas de estrellas a alguien más.

Y ahora me he propuesto seguir mojándome en la lluvia pero utilizaré el paraguas para protegerme de alguna calamidad, como un ataque de avioncitos de papel kamikaze.

La idea es que aunque lo intentemos o incluso pueda parecer que olvidamos el dolor, eso no sucede y mejor que no sea así, porque lo que duele de la vida hay que tatuarlo en nuestro cuerpo para jamás olvidarlo (eso lo aprendí de un buen amigo) y no volvernos a lastimar con el mismo dolor. Si nosotros no nos cuidamos nuestro corazón, entonces quién.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me molan tus paraguas rojos y blancos (verlos y pintarlos). Yo tengo uno de cielo azul con nubes blancas, otro transparente para ver las gotas cayendo, y otro sin tela y con pájaros de cartón colgando y volando a mi alrededor... Algún día los verás...