4 jun. 2016

Tres meses pintando un cuadro

He terminado un cuadro que me encargaron hace algunos meses. Era un retrato de un señor que cumplió 60 años. Hay algunas curiosidades sobre este encargo. Primero que nada es que no conozco personalmente ni al retratado ni a quien me lo encargó. Toda la comunicación fue vía email.

Así que hubo muchos emails de por medio, con preguntas y respuestas, con fotos, con anécdotas. Y todo me llevaba a necesitar saber más datos. Detalles pequeñitos del tamaño de unas sandalias o grandes como un carballo.

Por eso tuve que hacer algunos paseos para buscar carballos, colores de cielo, colores de mar y la arquitectura de los veleros.


Hice muchos bocetos, y el que me convenció fue al que le puse color digital para darme una idea cromática general. Luego lo tracé sobre el plástico del lienzo, para ver si encajaba correctamente.

Puse el horizonte (medido y nivelado para que quedara en su sitio), manché el cielo, manché el mar. Y coloqué, usando negativos de papel, los dos elementos principales, los que dominarían la composición. 


Y día tras día fui añadiendo detalles, historias dentro de las historias, necesité muchísimas fotos, unas que me mandaron, otras que yo hice y otras tantas de internet. 

Aprendí sobre barcos, sobre algas, sobre cañas de pescar, sobre vinos, sobre libros, sobre diseños de vestidos, sobre los Tarahumaras...


Lo firmé el miércoles 1 de junio de 2016.

Así trabajo, y así trabajamos muchxs pintorxs e ilustradorxs. Con cuidado, con sentido y mimo. Como cualquier otra profesión.

Detrás de cada pintura, ilustración, foto, dibujo, canción, poema, cuento, escultura, hay mucho más de lo que ves, lees o escuchas. Ese es su valor.

Si quieres que pinte o te pinte, ya sabes dónde buscarme.

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