20 dic. 2015

El Guayabo Triste

Siempre que hacemos talleres, preparamos un prototipo del proyecto que se construirá en la sesión, lo hacemos para saber el tiempo a emplear y las posibles dificultades o retos que se puedan presentar a lxs niñxs que participen en el taller y encontrar sus posibles soluciones.

Pero resulta que al construir mi "Contador de historias portátil" me llegó un recuerdo de cuando era niño, así que me puse a darle forma.

Es la historia del "Guayabo triste": Afuera de la casa de mis abuelos, había a pie de calle un bello guayabo, comenzó a dar frutos a los pocos años de que mis abuelos se mudaran a Guadalajara, tenía tantos frutos, que lxs niñxs del barrio se los cortaron todos, hasta dejarlo pelado.

Al año siguiente el guayabo no dio frutos, ni el siguiente año, ni nunca más. 

Cuando le preguntaba a mi abuela por qué el guayabo ya no daba guayabas, me dijo que estaba triste, porque le arrancaron todos sus frutos la primera vez que los dio...

Mi abuela, dejó el árbol muchos años, aunque no diera frutos, ahí estaba, creciendo y creciendo. Siempre digno, bello y rabudo.

Pero como en los libros todo es posible, mi abuela se ha inventado una solución. Tan sencilla y poderosa como dar un abrazo y un beso de árbol. Un beso de guayabo para que todos sus frutos vuelvan cada año.


Y así fue.



Ahora, en la realidad el guayabo ya no está.


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