29 abr. 2008

Un lugar para descansar

Un lugar para descansar lo pinté en cuatro semanas para llevarlo mañana treinta de abril al concurso de pintura María José Juve en La Coruña.


Un lugar para descansar lo pinté poco a poco, asimilando la nueva ciudad, las nubes, la lluvia total, continua y casi interminable, salir, llegar con chaquetón y sombrilla. Ir por agua a la Coca, caminar junto al río del Con, cruzar por los pasos de cebra, comer los frutos del mar, ver a los Africanos caminando con las piernas lastimadas, mirar las nubes detrás de las nubes, beber cafés pequeñitos, viajar en tren. Ir siempre de la mano, tener los labios secos y revivirlos con un beso.

Un lugar para descansar es lo que más deseo, sin mudanzas, poder mirar al mundo por más de un año desde el mismo sitio. Estar tirados en la cama viendo la tele en una tarde de lluvia.


Tender la ropa de dos al sol de Galicia. Olvidar cerrar la ventana, llegar en la tarde y encontrar todo mojado.

Y la licuadora de Dani, con la que jugaba junto con Gala y Azul las tardes de domingo
El carretón de estrellas de mi padre, el mono rojo que le copié a mi hija y que ahora soy yo. La ropa tendida en el tendal que me salvará de que me rompa la cabeza.

Como siempre y como ahora la vida es algo memorable. Este es un cuadro que me hice con mucho cariño y para entender la distancia, los cambios, los recuerdos, el miedo y la fuerza del amor.

1 comentario:

Anónimo dijo...

... ya van 2 llamadas preguntando por el cuadro y ahora por tí...

algo me dice que...

...que el africano de la patera nos dará algo más que suerte...

Ojalá tenga que acompañarte para volver a ver ese cuadro en un lugar especial...

MAzul.