13 dic. 2018

El Marakame volador y el viaje a Ixtlán - TRES


El Marakame volador y el viaje a Ixtlán; 27 x 16 cm. Augusto Metztli, 2018. (TRES de la serie Tlakati - proyecto 38 y cuesta 40€).


Cuando llegó a mi manos el libro de Viaje a Ixtlán de Carlos Castaneda yo vivía en Casa de mis abuelxs por un corta temporada, antes de mudarme a no sabía con certeza qué nueva ciudad. Abrí el libro poco después de la cena. Y comenzó la magia. Cerré el libro al día siguiente, lo leí de una sentada, nunca había hecho eso.

Los libros de Castaneda hablan de las experiencias que el autor tuvo con el chamán o brujo Juan Matus. Toda la magia que describe, en ese entonces yo ya la intuía, aún lo hago.

Ya conocía historias de lxs marakames wixarikas, de hecho tenía una foto en blanco y negro preciosa de uno de ellos. Conocía la ceremonia de "borrarse del mundo" o lo simbólico del Tsik ri (ojo de dios). Cuando al final del libro narra la experiencia de Genaro, un amigo de don Juan que viajaba de vuelta a Ixtlán, y él le pregunta si había llegado a su destino, don Juan le explica que:

"—Todos aquellos con los que Genaro se encuentra en su camino a Ixtlán son nada más seres efímeros —explicó don Juan—. Tú, por ejemplo. Eres un fantasma. Tus sentimientos y tu ansiedad son los de la gente. Por eso dice que sólo se encuentra viajeros fantasmas en su viaje a Ixtlán.
De pronto me di cuenta de que el viaje de don Genaro era una metáfora.
—Entonces, su viaje a Ixtlán no es real —dije.
—¡Es real! —repuso don Genaro—. Los viajeros no son reales..."

Si vas por carretera desde Jalisco a Nayarit, entras sí o sí por Ixtlán y después encuentras las piedras del volcán el Ceboruco, que bordean la carretera, sigues a Jala y así hasta llegar a Tepic. Después de leer ese libro, los cerros, las nubes, la niebla, los árboles, el paisaje, el movimiento, el sol, las sombras, el reflejo, los aromas y el camino tuvieron un nuevo significado para mí. Aún me asombra y aún me resulta mágico. Muchas veces imagino a don Genaro volviendo a Ixtlán y lo veo pequeñito volando entre los cerros, o a don Juan o a su pupilo, o al marakame de la foto. Siempre imagino que ahí, entre los cerros, sucede alguna batalla épica intentando "Parar el mundo".

Todos de una u otra forma, estamos haciendo nuestro propio viaje a Ixtlán.

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