La ballena de la pared, pintura acrílica sobre un cachito* de papel tapiz.
Decía el genial arquitecto Louis Isadore Kahn que: "Entre la luz y la sombra, estaba la voluntad del ladrillo, que quería convertirse en hermosa arquitectura"; olvidó la posibilidad de que un ladrillo también pudiera convertirse en una hermosa ballena.
Dedicado a la excelente profesora y arquitecta Alma Radillo
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